Cuando hablamos de Internet de las cosas (IoT) estamos haciendo referencia a un conjunto de dispositivos informáticos, equipados con sensores y otras tecnologías que les permitan estar interrelacionados para transmitir datos entre sí.

Cada vez son más las empresas que utilizan Internet de las cosas para operar de manera mucho más eficiente. Desde el sector sanitario hasta el ámbito del marketing y el análisis de resultados para mejorar la atención y el servicio a los clientes. ¡Vamos allá!

¿Qué es Internet de las cosas (IoT)? Una definición

Desde IBM, definen IoT como una "red de dispositivos físicos, vehículos, electrodomésticos y otros objetos físicos que están integrados con sensores, software y conectividad de red que les permite recopilar y compartir datos"

Por lo tanto, nos encontramos con que un ecosistema IoT consta de distintos dispositivos inteligentes habilitados para su conexión a Internet. Lo más habitual es que esto funcione con sistemas de almacenamiento en la nube donde se guardan los datos, pero también se pueden almacenar de forma local. El objetivo final, en cualquier caso, es analizar esa información para mejorar los procesos de la empresa.

Las empresas que cuentan con sistemas de IoT pueden mejorar la toma de decisiones y aumentar el valor de su negocio.

Una de las grandes ventajas de IoT es que los dispositivos inteligentes pueden hacer todo este trabajo de recopilación sin supervisión o intervención de humanos. Eso sí, para que todo funcione correctamente, es necesario que existan especialistas formados con un curso en Internet de las Cosas que configuren los dispositivos y permitan que esta tecnología siga evolucionando.

Evolución del Internet de las cosas

Sus inicios se remontan a 1990 cuando John Romkey y Simon Hackett consiguieron diseñar una tostadora con conectividad a Internet, pudiendo desde cualquier ordenador determinar su encendido, su apagado y configurar el tiempo de tostado de la misma haciendo historia en la evolución del IoT.

Fue en 1999 cuando el investigador Kevin Ashton introdujo los conceptos básicos de Internet de las Cosas, quien descubrió la importancia a la hora de automatizar y disponer de control sobre objetos y dispositivos.

En 2009 se populariza el término Internet de las Cosas en un artículo publicado por Kevin Ashton, donde hablaba del potencial en conectar todo a la red para poder contar con los dispositivos, saber la posición en que se encuentran, su estado y que estos pudiesen darnos la mayor información posible sobre el entorno.

La empresa CISCO formuló mediante un estudio que la cantidad de dispositivos electrónicos conectados a la red ya era superior a la población mundial.

A partir del año 2011 se diseña el protocolo de direccionamiento de Internet IPv6, posibilitando la identificación de una infinidad de direcciones y haciendo posible el IoT.

Se estima que en menos de 10 años existan cerca de 50.000 millones de dispositivos conectados a la red.

¿Por qué es importante el Internet de las cosas?

Esta tecnología facilita la vida diaria, optimiza procesos y abre nuevas oportunidades de eficiencia y control. Su impacto no solo se percibe en el ámbito doméstico, sino especialmente en el empresarial, donde proporciona datos en tiempo real, permite automatizar tareas y mejora la toma de decisiones estratégicas.

Mejora la eficiencia en procesos y tareas diarias

El IoT permite que dispositivos y sistemas realicen tareas de manera automática y coordinada. Esto reduce la intervención manual, acelera procesos y disminuye errores, tanto en el hogar como en entornos profesionales.

Facilita la toma de decisiones gracias a datos en tiempo real

Los dispositivos conectados recopilan y envían información constante sobre su funcionamiento. Estos datos permiten identificar patrones, detectar fallos antes de que ocurran y tomar decisiones basadas en información precisa y actualizada.

Reduce costes operativos y optimiza recursos

La automatización y el monitoreo continuo ayudan a minimizar el desperdicio de materiales, reducir tiempos de inactividad y disminuir costes laborales. Esto se traduce en operaciones más eficientes y rentables.

Aumenta la seguridad y el control

El IoT ofrece herramientas para supervisar espacios, máquinas y sistemas en cualquier momento. Desde sensores de seguridad en el hogar hasta sistemas industriales que alertan de riesgos, todo ello aumenta el control y la protección.

Mejora la experiencia del usuario y del cliente

En entornos comerciales, IoT permite personalizar servicios, agilizar procesos y ofrecer soluciones más rápidas y adaptadas a las necesidades reales. La experiencia del cliente mejora gracias a interacciones más intuitivas y eficientes.

Impulsa la innovación y nuevos modelos de negocio

La interconexión de dispositivos abre la puerta a productos inteligentes, servicios predictivos y modelos basados en datos. Las empresas pueden reinventarse y crear nuevas fuentes de ingresos.

Contribuye a un futuro más sostenible

El IoT ayuda a medir consumos, optimizar energía, reducir desperdicios y controlar emisiones. Esto permite adoptar prácticas más responsables y avanzar hacia entornos más sostenibles.

Facilita el trabajo de analítica

Algunos de sus principales beneficios para las empresas y equipos dedicados al análisis de datos son son:

  • Monitorizar los procesos comerciales generales de las empresas
  • Mejorar la experiencia del cliente
  • Ahorro de tiempo y dinero en los procesos logísticos de las empresas
  • Mejora la productividad de los empleados de las compañías
  • Gracias a IoT se pueden integrar y adaptar distintos modelos de negocio para una sola empresa
  • Mejora en la toma de decisiones comerciales y capacidad para generar mayores ingresos.

Las ventajas del IoT

  • Comunicación y cooperación: Los objetos tendrán la capacidad de conectarse a los servicios de Internet y vincularse para realizar tareas juntos.
  • Capacidad de direccionamiento: Esta clase de dispositivos pueden configurarse desde cualquier lugar de la red.
  • Identificación: Mediante tecnologías tales como RFID (Radio Frecuency Identification), NFC (Near Field Communication), códigos de barra de lectura óptica, o cientos de otras formas de identificar a un dispositivo en una red.
  • Localización: Tienen en todo momento conocimiento sobre su ubicación física.
  • Actuación: Determinados objetos pueden manipular su entorno y activarse de forma automática.

¿Cómo funciona el IoT?

Para garantizar su utilidad y funcionamiento es necesario que dispongan de una serie de componentes básicos:

  • Conectividad: de forma inalámbrica, suele estar basada en WiFi, 5G u otras tecnologías.
  • Sensores: son los encargados de recopilar la información.
  • Actuadores: se encargan de ejecutar la acción, aunque no siempre están presentes.
  • Sistema de gestión: desde una app a un software complejo, se encarga de recopilar, analizar y visualizar la información. Además, es responsable de monitorizar el estado del dispositivo.

Comunicación y conectividad en el IoT

La piedra angular del IoT es la conectividad y la comunicación. Gracias a ella, se generan redes que aúnan varios dispositivos y permiten el desarrollo de esta tecnología. Lograr una correcta comunicación depende de factores como la cobertura o el ancho de banda.

Para lograr un flujo de datos eficiente se recurre a varias soluciones de comunicación:

  • Móvil: disponen de una gran capacidad para trabajar con altos volúmenes de datos, además, con una simple tarjeta SIM se conecta cualquier dispositivo a esta red de alcance global.
  • Wifi: esta opción es muy frecuente para crear redes de dispositivos interconectados. Uno de los ejemplos más comunes son las redes domóticas de los hogares.
  • Bluetooth: el corto alcance de este sistema de conectividad está reduciendo su uso, pero aún se emplea para dispositivos específicos.

Para lograr una comunicación eficiente son necesarios una serie de agentes que intervienen en este movimiento de los datos y la información. Pueden estar incorporados al dispositivo o trabajar de manera independiente coordinando a varios de ellos:

  • Gestor o interfaz: es el punto final al que llega la información y en la que se gestiona la operatividad comunicativa del dispositivo IoT.
  • Router: la puerta de enlace a la red, este dispositivo funciona como puente para interconectar varios objetos IoT.
  • Antena: es el punto de entrada y salida del propio dispositivo IoT. Se trata del pilar básico de esta tecnología.

El papel de los sensores y dispositivos inteligentes

Como ya hemos comentado, las funciones de estos dispositivos consisten en la recopilación de datos y la ejecución de acciones. Este hecho provoca su división en tres grandes grupos:

  • Sensores: obtienen y envían información de parámetros predeterminados. Un termómetro integrado en una piscina es un ejemplo.
  • Interruptores: realizan una acción concreta ya este programada o se activada en la distancia. Un dispositivo que enciende las luces a una hora predeterminada.
  • Combinados: incluyen ambas posibilidades en un solo dispositivo. Ejecutan la acción en base a los datos que recopilan. Por ejemplo, una persiana que activa el mecanismo de apertura cuando recibe una intensidad solar programada.

Estas funcionalidades principales se aplican para potenciar determinadas acciones y conseguir sacarles el máximo partido a todos estos dispositivos. La ubicación y el objetivo del dispositivo determina su papel:

  • Automatización de procesos.
  • Aumentar la seguridad de la cadena de suministro.
  • Toma de mediciones.
  • Alertas de mantenimiento preventivo.
  • Seguridad de instalaciones.
  • Eficiencia en los procesos de producción.

La implementación de estos dispositivos cubre un amplio abanico de sectores y funcionalidades. En la actualidad, estos sensores te ayuden a llenar la nevera o alertar de un dato anómalo en una cadena de suministro que genera millones.

Procesamiento y análisis de datos en el IoT

Se calcula que hay más de 15.000 millones de objetos conectados en la actualidad esto supone un volumen ingente de información que se procesa gracias al Big Data. Gracias a su análisis se obtienen una serie de ventajas competitivas que favorecen la toma de decisiones tanto a nivel empresarial como personal.

Pero para sacarles rentabilidad es importante filtrar la información para definir cuál es necesaria almacenar. El objetivo es conseguir un equilibrio entre la retención de la información y su uso racional.

Para lograr este trabajo se sigue un flujo específico que se determina en tres etapas diferenciadas:

  • Entrada: recopilación y transformación.
  • Procesamiento: filtrado y análisis.
  • Salida: información legible y ejecución de acciones.

Aplicaciones del Internet de las cosas

IoT empuja a las empresas darle una vuelta a como hacen negocios y, además, les da las herramientas necesarias para ello. Hemos hablado mucho sobre qué es y cómo funciona Internet de las cosas, pero también es importante poder ver algunos ejemplos sobre ello. Estas son algunas de las principales aplicaciones de IoT:

  • Hogar: uno de los más evidentes. Termostatos, luces, cerraduras o electrodomésticos son grandes ejemplos.
  • Weareables: dispositivos como las bandas de actividad que monitorean pulsaciones, actividad física, ect.
  • Salud: el IoT también se emplea en el ámbito sanitario para la mejora de la atención a los pacientes mediante distintos dispositivos inteligentes. Conocido como IoMT, se centra en el control de problemas de salud asociados a dispositivos como glucómetros o audífonos.
  • Tráfico: Para el control y monitorización del tráfico
  • Agricultura: Control del estado de los suelos mediante sensores y dispositivos inteligentes, entre otras aplicaciones
  • Marketing: Análisis de datos y métricas para la elaboración de estrategias de marketing y publicidad.
  • Turismo: Automatización de procesos como el chek in y el check out, pero también para la realización de pedidos a la habitación, etc.
  • Energía: Mejora de la eficiencia y automatización de ciertos procesos en el ámbito energético.

Estas son solo algunas de las principales aplicaciones de IoT, en el futuro serán muchas más y tu puedes formar parte de ello. ¡Descubre que tienes que hacer para ser especialista en IoT! ¡Sigue leyendo!

¡Fórmate online como especialista en IoTs!

¡Ponte en marcha y apuesta por Tokio School para formarte en IoT! El desarrollo de esta tecnología es básico para mejorar y optimizar el uso de los datos recopilados. La previsión es que, para 2030, haya más de 25.000 millones de dispositivos conectados.

La gestión de los datos recogidos será uno de los grandes objetivos para sacarles el máximo partido. Combínala con Big Data y programación y cubre un amplio campo de este sector en crecimiento. ¡Rellena nuestro formulario y solicita más información!