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Ana Cidre: “Hoy en día si estás estudiando algo relacionado con la tecnología vas a tener un trabajo sí o sí y, además, vas a poder elegir”

Tokio Talk Ana Cidre

Es mujer, madre y desarrolladora frontend, algo que, por desgracia, escasea en nuestro país. Ana Cidre, protagonista de nuestra Tokio Talk, nació en Londres. Allí empezó a interesarse por la tecnología hasta el punto de que construyó con tan solo doce años su primer ordenador.

La vida y los prejuicios inconscientes de que la tecnología es un mundo de hombres hicieron que perdiera poco a poco el interés por este sector. Afortunadamente fue algo temporal y cuando la tecnología se volvió a cruzar en su camino no la dejó escapar. Ahora como ella misma dice: “para mí, mi trabajo no es un trabajo, sino que es un hobby”.

Preocupada por la escasez de chicas que se encontraba en los eventos de tecnología a los que acudía en Galicia -donde se trasladó a vivir de joven- decidió lanzar un tuit para encontrar a más profesionales como ella. En menos de 48 horas ya eran 50. Con ellas y con el objetivo de dar visibilidad a la mujer en la tecnología formó la comunidad GalsTech.

Su trabajo por mejorar el mundo de la tecnología en cuanto a la diversidad le ha llevado a ser nombrada por Google como una de las cinco Women Techmaker Lead en España. Aunque no le gusta verse como ejemplo a seguir, sabemos que su historia y su trabajo contribuirán a que más mujeres quieran formar parte del sector tecnológico.

Hablamos en nuestras Tokio Talks con Ana Cidre sobre su trabajo, su futuro y su opinión del sector del que forma parte.

Con siete años usaste tu primer ordenador y con doce construiste el tuyo propio, ¿de dónde viene tu interés tan temprano por la tecnología?

¡Es curioso! A mi casa llegó el primer ordenador porque mi hermana tenía problemas en las muñecas y el médico recomendó a mis padres que le comprasen uno. En aquella época no se podían pasar muchas horas frente a una pantalla porque no había mucho que hacer con esa máquina. Estaba el Word, el Paint y poco más –ríe a la vez que recuerda cómo ha cambiado todo desde entonces-.

Recuerdo que era enorme y tenía Windows 95. Con el tiempo mi hermana empezó a introducirse en el mundo de los videojuegos para ordenadores y yo con ella. Cada vez que jugaba me preguntaba a mí misma cómo funcionaría esa máquina para poder hacer lo que hacía.

Además, antes era muy fácil que alguien te hackeara y cuando esto sucedía la pantalla se ponía en rojo. A mí me sorprendía un montón y trataba de descubrir cómo lo hacían para evitarlo y a la vez saber qué tenía por dentro un ordenador. Así, poco a poco empecé a construir con mi hermana mi primer ordenador. ¡Fue muy divertido!

“Antes era muy fácil que alguien te hackeara y cuando esto sucedía la pantalla se ponía en rojo. A mí me sorprendía un montón y trataba de descubrir cómo lo hacían para evitarlo y a la vez saber qué tenía por dentro un ordenador. Así, poco a poco empecé a construir con mi hermana mi primer ordenador”

En cambio, cuando llegó el momento de decidir qué estudiar optaste por Bellas Artes y un máster en Economía, ¿por qué perdiste el interés por la tecnología?

Nací en Londres y con 14 años me mudé a Lalín, un pequeño pueblo de Galicia. El cambio que sufrí fue enorme. Venía de utilizar pizarras electrónicas en el colegio y de tener un ordenador disponible cada vez que lo necesitaba. En cambio, al llegar a Lalín me encontré con que solo existía una sala de ordenadores, de los cuales la mitad no funcionaban.

Todo ello unido a que no estaba bien visto que una mujer estudiase algo relacionado con la tecnología hizo que fuese poco a poco apartándome del sector. Como me gustaban mucho los idiomas y el arte opté por la rama de Humanidades y tuve la suerte de tener una profesora de historia del arte que era genial. Hizo que sintiera pasión por ese mundo y por eso estudié Bellas Artes.

¿Cómo fue ese proceso hasta que decidiste volver a la programación?

En mi último año de carrera hice un erasmus en Bruselas. Allí conocí el Parlamento Europeo y empecé a tener mucho interés por la economía. Así que decidí hacer un máster sobre esta ciencia. La experiencia me resultó horrible, no me gustaron nada los estudios. Así que empecé a trabajar en una startup haciendo diseños web. Al poco tiempo, mis jefes me preguntaron si podía ayudarles a hacer código y pensé por qué no. A partir de ese momento supe que era lo que quería hacer. ¡Me sentí como un mago! Escribía unas líneas de código y aparecía todo.

En Galicia conocí a Orestes Carracedo, quien me introdujo en el mundo de JavaScript y de Angular. Todo lo que me enseñaba me parecía maravilloso y poco a poco fuimos trabajando juntos en diferentes proyectos.

Después de muchos proyectos y de involucrarme cada vez más con la comunidad de Angular, decidí buscar trabajo sobre ello. Fue entonces cuando Todd Motto me ofreció una oportunidad laboral como Developer Advocate en Ultimate Angular. Ahora trabajo para Reino Unido desde España.

Además, asisto a diferentes conferencias del sector donde participo como ponente. Aunque me cuesta ponerme delante de tanta gente a hablar, lo hago para demostrarle a las chicas que es posible ser mujer en el ámbito de la tecnología.

“Mis jefes me preguntaron si podía ayudarles a hacer código y pensé por qué no. A partir de ese momento supe que era lo que quería hacer. ¡Me sentí como un mago! Escribía unas líneas de código y aparecía todo”

Tu preocupación por la diversidad te ha llevado a ser nombrada Women Techmaker Lead por Google, ¿qué te gustaría lograr formando parte de esta comunidad?

Quiero que las chicas jóvenes vean a las mujeres que formamos parte de este sector y se animen a introducirse en el mundo de la tecnología y dejen, así, de verlo como algo raro. En julio tenemos un congreso en Madrid con todas las Women Techmaker. Tengo muchas ganas de conocerlas y ver las ideas que aportan para poder ponerlas en práctica.

Voy a colegios a enseñar tecnología a las más pequeñas y el simple hecho de que juguemos con aparatos tecnológicos y me oigan tratar temas de tecnología creo que les inspira. O al menos eso es lo que pretendo conseguir.

Pusiste en marcha con más compañeras de profesión GalsTech con el objetivo de dar una mayor visibilidad a la mujer en la tecnología, ¿qué balance haces de esta comunidad?

Cuando comencé con esta comunidad, todas las mujeres del sector que conocía me decían que les daba mucha pena saber que nunca serían ponentes ni llegarían a dar una charla. En cambio, ahora muchas de ellas ya lo han hecho. Es algo que me alegra tanto y de lo que me siento tan orgullosa… Necesitamos ver que hay mujeres tecnológicas para que las siguientes generaciones se animen a formar parte de este sector.

A través de GalsTech además de dar charlas en colegios, tratamos de conocer qué le interesa a la gente aprender para hacer charlas sobre ello.

“Necesitamos ver que hay mujeres tecnológicas para que las siguientes generaciones se animen a formar parte de este sector”

¿Cómo tratáis de interesar a las niñas en tecnología en esas charlas que dais?

Lo hacemos siempre con naturalidad, yendo solo mujeres y enseñando tecnología que resulte interesante. Muchas niñas a partir de los 17 años pierden totalmente el interés por este sector porque lo asocian solo para chicos.

Como el color rosa sigue asociándose mucho a las niñas y el azul a los niños, algunas veces traemos cosas de color rosa para despertar el interés en ellas. También, tratamos de que vean que la tecnología no es solo programación, que no está limitada a una única cosa. Por ejemplo, a través del juguete de pizarras mágicas ven los dibujos que hacen como si fueran píxeles y descubren la parte del diseño tecnológico.

Has vivido muchos años fuera, ¿estamos en España preparados para afrontar la transformación tecnológica?

Barcelona y Madrid creo que están preparados para asumir los cambios tecnológicos y digitales que se suceden a diario. En cambio, en otras comunidades autónomas, hay todavía mucho por hacer. Por ejemplo, en Galicia no conozco personalmente a nadie que esté trabajando con Angular, Vue o React.

Las empresas no tienen interés en innovar porque no escuchan las ventajas que tiene hacerlo. Además, la crisis económica ha frenado mucho el crecimiento. Hay muchas empresas que no ofrecen a los profesionales tecnológicos los salarios que se merecen.

¿A qué entorno se enfrentarán estos futuros profesionales del sector tecnológico?

Sin duda, a un entorno laboral con muchas opciones de trabajo. Hoy en día si estás estudiando algo relacionado con la tecnología vas a tener un trabajo sí o sí y, además, vas a poder elegir. Hay muchísimos puestos por cubrir en el mundo tecnológico.

Vuestras profesiones están asociadas a muchos estereotipos negativos, ¿qué os define realmente?

Hay que romper con todos esos estereotipos, que además son una barrera tanto para las niñas como para los niños.

Los profesionales que nos dedicamos a este sector somos muy diversos y en eso creo que radica el éxito. Cuando más diversidad hay en un equipo de trabajo, más potente será.

Es cierto que para ser un profesional de este sector debes aprender a trabajar en equipo y a comunicarte, aunque pases parte de tu tiempo programando solo.

“Las empresas no tienen interés en innovar porque no escuchan las ventajas que tiene hacerlo”

¿Qué consejo le darías a alguien que esté pensando en dedicarse a este sector?

Le diría que nunca lo deje, que cuando no sepa algo pida ayuda y que forme parte de su comunidad. El mundo tecnológico está continuamente cambiando y es imposible saberlo todo. Este trabajo se basa en un 90% de los casos en pensar que no sabes nada y que nunca funciona nada. Aunque en ocasiones es cierto, siempre acaba llegando ese momento en el que todo sale bien.

En una ocasión comentaste que los cables desaparecerían, ¿hacia dónde evolucionará la tecnología?

Cuando nos presentaron el primer iPhone yo pensé: ‘¿para qué queremos esto?’. Ahora no puedo viajar sin mi móvil porque en él llevo mis billetes, mis tarjetas de crédito… Creo que en un futuro no tendremos móvil y que lo que con él hacemos ahora lo haremos de otra manera, qué no sé decirte cuál será –ríe-.

Lo que sí creo es que la realidad virtual y la inteligencia artificial serán el futuro. Hay mucho camino por recorrer y trabajar en estas tecnologías.

“Creo que en un futuro no tendremos móvil y que lo que con él hacemos ahora lo haremos de otra manera, qué no sé decirte cuál será”

¿Podrías compartir con nosotros algunas de tus herramientas favoritas? ¿Cuál fue el primer lenguaje de programación que aprendiste?

¡Claro! Mi herramienta favorita es Visual Studio, es un entorno de desarrollo integrado (IDE) que facilita el desarrollo. Sobre todo, me gusta porque la comunidad ayuda a desarrollarlo.

Los primeros lenguajes que utilicé fueron CSS y Ruby on Rails. Ahora, mi favorito es Angular.

¿Qué personas en el mundo de la tecnología te inspiran?

Paola García –ingeniera y Ceo de una startup de catering- es una mujer española que me inspira mucho por el tema familiar. Muchas veces pensamos que los hijos nos impiden hacer cosas y ella muestra todo lo contrario. Va a las conferencias con su hija e incluso da charlas con ella en brazos. Muchas veces me pregunto por qué no se ve con más frecuencia esa situación. Ella me ha animado a llevar a mi hija a conferencias y a ser más inclusiva con la tecnología en la familia.

Otra persona que me inspira en Sherry List, que es front-end developer y miembro de Women Tech Makers y Google Developer Groups en Copenhague. Hace un trabajo muy bueno que  conozco de primera mano porque coincidimos en charlas. Además, trabaja mucho por la comunidad. Esa una de las personas más humildes que conozco.

¿Con qué nuevos proyectos afrontas tu futuro?

Sherry List y yo queremos empezar a mentorizar a gente que está empezando en este sector. Queremos ayudarlos a encontrar un trabajo bueno y a resolver los problemas con los que puedan enfrentarse en su día a día. Muchos departamentos tecnológicos están formados exclusivamente por hombres y a veces cuando entra una mujer surgen problemas debido a los prejuicios existentes. Queremos también trabajar estas situaciones y lograr diversidad.

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